La UGP sostiene que la campaña agrícola muestra una evolución favorable tras un inicio complicado, aunque el contexto internacional y el aumento de costos generan incertidumbre en el sector sojero.
La campaña de zafriña en Paraguay se encuentra actualmente en pleno desarrollo, con perspectivas productivas alentadoras, pese a las dificultades climáticas registradas a inicios del año. Así lo señaló el presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, quien explicó que enero estuvo marcado por altas temperaturas y un déficit hídrico, que afectó el arranque de los cultivos.
Sin embargo, indicó que las condiciones mejoraron en marzo, con lluvias más regulares y temperaturas más moderadas, lo que permitió estabilizar el desarrollo tanto de la soja como del maíz.
“La soja entrará en su etapa fuerte de cosecha en mayo, mientras que el maíz se recolectará entre julio y agosto, aunque este año podría haber un leve retraso debido a que no se pudo sembrar en enero como es habitual”, explicó.
Cristaldo detalló que la dinámica de producción se vio alterada por la falta de humedad en el suelo, lo que impidió realizar en simultáneo la cosecha de soja y la siembra de maíz, una práctica común en el sistema de siembra directa.
En cuanto al área cultivada, estimó que la superficie de soja zafriña ronda las 400.000 hectáreas, mientras que el maíz podría alcanzar cerca de un millón de hectáreas, aunque aún no se cuenta con cifras definitivas.
Respecto a la campaña sojera 2025/26, Cristaldo adelantó que la producción se ubicaría entre 11,5 y 12 millones de toneladas, lo que representaría uno de los mejores niveles registrados en los últimos años. “Desde el punto de vista productivo, es un muy buen año, con volúmenes que hace tiempo no se alcanzaban”, destacó.
Incertidumbre. Pese al buen desempeño en términos de producción, el titular de la UGP advirtió que la situación económica del productor es más compleja. Señaló que el aumento del precio del gasoil –que subió más de G. 2.000 por litro– impacta directamente en los costos operativos, donde el combustible representa más del 40%. A esto se suman los mayores costos logísticos y un dólar debilitado, lo que reduce la competitividad del sector.
En el plano internacional, explicó que los precios agrícolas se volvieron altamente volátiles y ya no responden únicamente a la oferta y la demanda, sino también a factores geopolíticos. “Hoy la política internacional influye directamente en los precios. Incluso un mensaje en redes puede cambiar el escenario del mercado”, afirmó.
Además, el dirigente gremial mencionó un desacople entre los precios de referencia internacional, como los de Chicago, y los valores pagados en Paraguay, lo que generó incertidumbre y dificultades en la comercialización.
De cara a la próxima siembra, prevista para setiembre, Cristaldo alertó sobre un fuerte incremento en los costos de insumos. Indicó que los fertilizantes registran subas de entre 40% y 50%, mientras que otros insumos agrícolas aumentaron entre 25% y 30%.
Si bien por ahora el abastecimiento está garantizado, advirtió que existe incertidumbre sobre la evolución de los precios e incluso el riesgo de eventuales faltantes.
“El desafío será equilibrar los números. El productor tiene capacidad de producir, pero la gran duda es cómo quedarán sus ingresos”, sostuvo.
En ese sentido, recomendó actuar con cautela, ajustar costos y evaluar cuidadosamente las inversiones ante un escenario de alta volatilidad.
“Habrá que afinar bien los números y pensar dos veces antes de invertir. La expectativa de rentabilidad para la próxima campaña es baja”, concluyó el titular de la UGP.
Fuente: Diario UH


